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Este es el post número cien. Y es el final de este blog, por demasiados motivos.

Hay historias que se acaban porque tienen que acabarse, o porque simplemente las partes se cansan de seguirle aplicando electroshock al pobre amor que cae a emergencia, así como me explicaban el otro día en un cierto mall con una cierta tipa que cantaba pésimo. Este proceso de agonía en realidad fue super largo, y quizás fui yo misma la que pensó que alguna vez todo iba a volver a ser como antes.

Pero no lo será. Porque las cosas, las personas y las vidas cambian.

Me demoré casi un año en entender que forzar el amor es una estúpidez. Y en el proceso hice pedazos todo lo que encontré para defenderme de la sensación de que la vida se me iba con cada suspiro de desilución que me salía de la boca. Pero la vida no se me acabó, y todo se vuelve a construir de a poco.

La Koté me dijo que crecí, pero yo no lo creo. O quizás si, quien sabe. Pero ahora estoy tranquila, y creo que aquí quedan recuerdos hermosos de sueños bellisimos que me gustaria recordar como una buenísima étapa de mi vida, con una inocencia que no volveré a tener en forma tan completa como la plasmé aquí. Acá se quedan tantas cosas lindas, que espero que alguna vez sirvan tanto para mí como para cualquiera que quiera recordar viejos tiempos. Yo a veces lo hago.


Y para lo que viene...

http://azaharenflores.blogspot.com

Un abrazo, y hasta siempre.

Domingo.

No hay forma de que las cosas terminen bien, si consideras que para sacarlo de mi vida tendría que tomar un poco de mi memoria y de lo que soy ahora y tirarlo al basurero, con el riesgo de quedar como queso mordido o como yenga endeble. No hay caso, porque va más allá de poder olvidar o superar cosas, nunca se olvida y la superación es algo que depende del estado de ánimo diario. Creo que ya es algo casi fisiológico, algo que va más allá del corazón, la cabeza o las piernas tiritando, sino todo junto y algo más. Creo que tendría que sacarme el estómago y tirarle todas las miles de mariposas de papel de volantín que tengo dentro en la cara, sacarme un poco los ojos y por sobre todo sacarme la piel, devolverle tantas cosas que nos dijimos sin palabras y que se quedan tatuadas con tinta invisible entre los huesos y la ropa. Tendría que tirarle en la cara todo mi aliento para explicarle que muchos de mis suspiros fueron por él, sacarme los oídos para devolverle sus palabras entrecortadas o los gritos por teléfono. Son cerros de papeles, entre los míos, suyos y nuestros: cuadernos, cartas, fotos, rosas secas, regalos, peluches, helados, caminatas de la mano, pasajes en metro, locuras de noche, escapadas sin permiso, mentiras no piadosas… ¿Cómo devolverme yo? ¿Cómo devolverle mi cama de noche, mi teléfono ahogado, mi ropa mojada, mis ojos llorones, mi pelo perdido, las millones de canciones, un par de sueños quebrados y una niña de sueños?...

Empecemos por devolverte una frase: “no te enamores de mi, cariño”.

Portí.

Pedro se fue a España siguiendo a su amor. Yo siempre leía su blog hace algunos años, le perdí la pista cuando se enamoró de Mireia, una española. Y ¿sabes? se fue con ella. Y fueron felices hasta que terminaron. Y el volvio hecho una plasta, pero felíz de haber hecho algo. Algo.
Pacita se va en 5 días a las Europas. Solamente con un pasaje y sus ganas de vivir, y de olvidar. Pero ella y yo sabremos que no olvida, aunque se vaya. Se irá y podrá ver si se puede o no vivir sin ese amor que te ahoga, y a la vez te deja respirar.
¿y yo que hago? yo no se huír. O sea, si sabia, pero ya perdí la práctica. Por años me escape de todo. Y de todos. Y ahora no puedo escaparme de esto que es tan grande que me ataja de lo spies cuando quiero irme, que me obliga a pedir perdón cuando lo mancho intentando odiarlo. No puedo irme, pero también sé que no puedo obligarte a que te quedes conmigo. La diferencia es que yo ya no confío demasiado en el destino ni en nadie, y no puedo asumir ese algún día que tantas veces nos juramos. Entonces, nuevamente, que hago yo? yo decido entre quedarme o irme. No porque tu me lo pidas, que quede claro, sino porque es lo que yo debo hacer. Quizás esta es la historia que les contaré a mis nietos, cuando les diga que tuve un amor de verdad, que fui feliz y que lo perdí, porque el penso que era un riesgo y yo no entiendo lo que es arriesgarse. Porque no me quiero ir huyendo, me quiero ir contigo o sin ti. Porque quiero hacer algo enorme, y creo que lo único que me queda es hacer(te) caso y borrarme del plano visual... Aunque aún no se si es por tí o por mí... quizás sea por los dos.
Pero te quiero... y quiero hacer algo. Algo así como escribirte tanto tanto que te marees. Pero no hoy, que me queda una lista por terminar...

Porque sí.

Y tu me miras y me preguntas porque todo esto... y yo te imagino a 15000 kilometros perdido en una selva sin pensar en nadie mas que en ti... y tu me miras y me preguntas porque sigo aqui, y yo me duermo todas las noches pensando el porque tu no estas para mi. Y entonces me mira el mundo y me pregunta que quiero, y yo me miro y me doy cuenta que no quiero nada realmente. Nada que no sea lo que siento, nada que salga de mis sensaciones mínimas de felicidad. Nada que quiebre lo que siento, ni que me haga sentir otra vez. Siento que me caigo en algo extraño, algo que me da un miedo y una desconfianza horrible, pero que al mismo tiempo no puedo parar. No es el momento de tomar desiciones aún, tampoco es el momento de abandonar. Y tú me miras y me preguntas que me pasa... y yo te miro y pienso que te pasará por la cabeza cuando me rompes el corazón. Y me preguntas porque te quiero... ¿cabe mas que un porque sí?

¿Amanda, dónde estás?

Amanda? Te he buscado tanto y no te encuentro... donde te metiste? Ya no apareces en las noches, ya no te encuentro ni en las niñas de la calle ni en mis sueños perdidos, ya no te siento cuando grito de desesperación y prendo velas clamando tranquilidad... ¿dónde estás, Amanda? En que vagón de metro, en que lágrima pérdida, en que sueño que no recuerdo, en que momento en que quise odiarlo todo, en que desición estúpida, en que momento perdí toda la tranquilidad que significaba pensarte como lo único seguro en mi futuro... no estás aquí, Amanda? No te dejé en uno de los mil borradores que le deje a quién ya no puede ser escrito aquí? No te perdí en los kilos, las lágrimas, el pelo, los sueños, el viento, la sangre? No aparecerás otra vez a decirme mama, todo está bien en el marco de mis sueños frustrados? No volverás a recordarme lo que yo era y no lo que parezco ser ahora? No volveré a verte desde el último sueño en que te ví decirme adiós yendote a buscar a quién tu sabes? Y si no lo encuentras nunca? Y si no vuelves? Y si te extraño?

¿Dónde estás, Amanda?

Quiero.

Estoy metida en un pedacito del chocolate que no te comiste hoy. Soy algo así como una molecula de tu saliva que se poso en una comisura de tu boca medio rota, y no quiero moverme de ahí. Convivo a diario con toda tu realidad invisible, imaginándola desde el rincón en que decidí posicionarme, esperando en silencio. Ese silencio que se rompe cada vez que me abrazo a tu espalda y lloro, que siento tantas cosas que creo que voy a explotar. Cada vez que pienso que todo está mal, y que luego siento que todo está bien... cada vez que pierdo la paciencia y la encuentro en la luz amarilla en la mañana y azul en la tarde que inunda tu pieza ya inundada por los dos... Cada vez que creo que nada tiene mucho sentido pero hay ciertos momentos, espasmos, gritos, suspiros y gemidos en que siento que si lo tiene.
Aunque no niego que me muero de ganas de gritar que estoy aquí...

Miénteme y dí que no estoy loco.

El título es de una canción de Bosé que es tremendamente pegajosa. Hoy la escuchaba mientras meditaba en lo que era realmente la felicidad, luego de uno de esos dias mixturados en que aunque el mundo siga girando para mi estaba en pausa, detenido en un momento de ayer. Parado en un minuto del reloj del cual aun no me decido a dejar correr. Parado hasta tal punto que hoy, mientras caminaba a mi casa con el vientito fresco de las 7 de la tarde comiendo cabritas y escuchando Serrano a todo volumen pensaba: realmente, si uno no pudiera comparar cabalmente unos momentos con otros, la vida seria menos mala. Y también menos buena, claro, porque uno no sabe que es feliz hasta que se da cuenta que antes no era lo mismo y que acabada la felicidad tampoco lo volverá a ser. Ahí tienen una tarea para cuando podamos ordenar la evolución: que la comparación se anule. Aprenderemos a ser felices con el momento y a no intentar recuperar lo anterior pensando en lo de ahora. Y ahora es la canción de Serrano mejor de la vida:

Ahora que la adolescencia es un septiembre lejano,

humo de cerveza en un portal, un verano inacabado.

Algunos años en la facultad de ciencias,

papeles escritos,

ron de Cuba, hojas de hierba,

un tren dormido en una vía muerta,

la luz de la ventana azul que siempre estaba abierta.



Ahora que quedan tan lejos las playas de Corfú,

las estaciones de trenes de Praga, Hamburgo o Estambul,

los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos,

la luz de una cafetería, los amores conversos.

Ahora que te cansas y las piscinas cierran,

y apura el último baño la luz de las estrellas.

Ahora que regreso a los lugares a donde quise huir

y nadie me espera allí.

Ahora que casi llego a fin de mes,

que amo a una mujer.

Que amo a una mujer.



Ahora que pago las facturas, que me besé en La Habana,

que sueño con Lacandona, que ya no escribo cartas,

que cumplimos más añós que promesas,

que se hunden nuestros corazones como la vieja Venecia,

que llego tarde a los cines y al fin del planeta,

que alquilo un pequeño piso en un castillo de arena.

Ahora que duelen las resacas y cortan como una navaja.

Ahora que nadie nos saluda por los bares de Malasaña,

que pido auxilio, besos y comida por teléfono,

que fumo flores y lloro a veces mientras duermo.

Ahora que tiemblo como un niño abandonado.

Ahora que viejos amigos nos han traicionado.

Ahora es el momento de volver a empezar,

que empiece el carnaval,

la orgía en el Palacio de Invierno, de banderas y besos

.Se cayeron mis alas y yo no me rendí,

así que ven aquí,
brindemos que hoy es siempre todavía,
que nunca me gustaron las despedidas.

recuerdo.

Aún sigues aquí, sabes? No, no te hablo de los delirios mentales en los que cae mi cabeza cada cierto tiempo, en mi poder de desición inexistente, en mi pérdida de la cordura ni en como te recuerdo a diario. Te hablo de que mi vida aún tiene algo de tí, a pesar de tantas cosas perdidas, de tanta destrucción masiva, de tanta conversación inentendible.
Sigues aquí, en mi vida. En esta pieza donde tantas tardes nos juramos amor eterno, en mi cama donde dormimos mil siestas, en la pieza de mi hermano, en mi living, en la cocina donde nadie nos encontraba, en mis letras, en mi misma hay una parte tuya que a pesar de los kilos perdidos y la autoestima evaporada no se va, en mi conversación diaria siempre encuentro algo que me recuerde a ti, algo que me emociona o que me recuerda a los dos. En mi vida aún estás, y creéme que no sé cuando te irás. O quizás no sé cuando dejaré que te vayas, pues como te dije creo que eliminarte o odiarte es hacerlo conmigo, y ya me he odiado demasiado. Odie no poder mantener tu atención, odié no poder hacer que te siguieras fijando en mí y no evitar que te fueras con otras, odié todo lo que era yo por un tiempo, y ya no tengo fuerzas para reconstruirme después de tanto. Y la verdad, no quiero. Gracias a tí soy yo, soy mejor... gracias a ti ame y conoci todo lo que eso significaba, y aprendí a temerle a eso. Y por sobretodo, aprendi que el amor no se pasa. No al menos mientras en l reflejo de la pantalla me imagine tus ojos mirando el vacio.

Todo cambia.

Muchas veces, uno cree que cuando llegará la tormenta que llega a todas las vidas para cambiarlas uno estará a salvo. La creación de unas paredes de ilusiones y de unos techos de sueños hacen creer que todo está bien, que cuando venga el ventoral no pasará nada. Eso me paso a mí, mi cubo protector era lo mejor que había creado durante mis 21 años de estancia terrenal: lo que parecia más seguro, más honesto, más calentito. Todo lo que prometía salvarme de las tormentas posteriores y lo que valía la pena salvar estaba en una cajita de un tamaño mínimo y de un valor máximo, una cajita que fue tirada al rio y quemada por un par de rayos.
Y, como ud podrá suponer, con mi cajita se fue todo: lo que fue y borre por lo que era, lo que era que ya no servia y lo que iba a ser que se abortaba por necesidades externas. La tormenta me dejo sin nada, y sin nada no hay calma. Aún no asumo todo lo que perdí, aún lloro de pensar en que debo planear mi vida otra vez. Aún... necesito sentirme segura, y este es el lugar más rico para eso. Aún era tiempo. Aún estoy aquí :)

Despiértame.

Olvida todo lo que te dije un poco antes. Yo no quiero crecer. Yo quiero ser siempre pequeña, vivir en esta tormenta hormonal que a veces nos tiene arriba y otras veces abajo. No quiero correr para llegar al final de una carrera que me va a tener trabajando porque sí. Yo no quiero ya nada más que este mundo etéreo, esta etapa transitoria entre libros y desvarios, pastos universitarios y tardes en tu casa mirando un espejo enorme. Yo no quiero crecer, porque no quiero sentir que dependo de algo más que no sean mis impulsos, mis hormonas, mis ganas, mis fuerzas. Claro, ahora dependo de eso y de la plata de mis viejos para pagar la Universidad, pero ellos estan felices porque sienten que cumplen y yo estoy feliz porque ellos creen que les cumplo. Asi se arma la vida, entre las promesas y las imaginaciones de los que las creen cumplidas. Así se armo mi vida también, entre mi madre que creía que golpearme en la cabeza era lo mejor y mi padre que para no verlo se quedaba trabajando. Ahora ambos son mis amigos, para que negarlo, ahora puedo conversar con los dos tranquilamente y sin gritos, porque ya no tengo vuelta y por que ellos creen que a pesar de todo el resultado no es tan malo. Total, como me dijo mi abuela una de las ultimas veces que la vi viva "con escribir, mihijita, ud no le hace daño a nadie", y tenia mucha razón. Bueno, quizás el daño sea un poco a mi misma, pues esta esquizofrenia al parecer se apodera cada vez un poco más de mí, me hace sentir menos persona y más serhumano, menos ser humano y mas mujer, menos mujer y mas tuya.
Vos no me pediste ser el eje de mi vida, yo no te pedi que me dieras la opcción de considerarte uno de ellos. Pero bueh, asi es la vida. Y por todas estos desvarios poco clásicos, yo no quiero crecer. Sólo quiero quedarme aquí, seguirte esperando en la cama todas las noches, seguir soñando de día con tu aparición milagrosa, seguirte culpando de cada evento maravilloso que sucede. Seguir siendo, siempre por primera vez, tu viernes 22 en la tarde, tu arruguita en el ojo derecho cuando ries... seguir soñando con un mañana floripondeado, y con una noche sin final...

mientras mueren los minutos...

Se acabaron las vacaciones


Bueno, gente, en realidad ya era tiempo de que se acabara el carril aqui. Ya basta de suspirones entrecortados y lastimosidades variadas y ridiculas, claramente hay que volver a la marcha. Ahora tengo un jefe nuevo y debo un articulo para el martes, además de la espera de una revista nueva donde con cada tema habra que producir. Y es que esto de escribir no es un hobby, señores, es un trabajo.
Podria decirse que este semestre entre realmente a la universidad. Ya no me quedo hasta las 6 de arbitro de juegos de tacataca, sino en clases. Ya no leo un par de libros a la semana, son por lo menos 10. Y ano voy a clases a calentar el asiento, sino a impresionarme de la cantidad de cosas que pueden enseñarme profesores en una hora. Ya la meta no es terminar, sino terminar bien.



Digo esto porque la semana pasada tuve el agrado de encontrar la revista Paula en mi puerta. Y encontrarme con variados nombres conocidos dentro de ella, y ver fotos y leer historias maravillosas y todo. Pero hubo algo que me quedo dando vueltas mucho rato, algo que escribio un tipo sobre mi generación, de 20 para arriba. Es muy cierto que somos buenos para el carrete y que tenemos menos conciencia social que ganas de cambiar el mundo. También es cierto que crecimos con un toque de queda y en la final de una dictadura. Pero también es cierto que conocimos a Juan Pablo II (yo tengo fotos de eso :D), que comenzamos a cultivar la cultura pop que ahora dededederivo en miles de nuevas semillas de identidad propia. Y que nop necesitabamos confirmar nuestra sexualidad, que no somos promiscuos, que llegamos tarde al flog y al photoshop en la mayoria de los casos y que somos los que logramos saturar las universidades privadas. Es cierto que uds, jovenes varios, son una versión mejorada de nosotros, pero no olviden que la joda la empezamos nosotros :D

Y además, no tan buena era la revista porque ahi faltaban mejores todavía, eche de menos a una skatalina, a una oruga y a una shi por sobre todo. También quizás a una frodita, y alguna gente que tiene mas realidad social.
Asi que para la otra, señores de la Paula, hagan un plebiscito :D

Miedos.

¿Alguna vez ha tenido miedos idiotas? Leáse, miedo a caerse del metro, miedo a echarse un ramo, miedo a la PSU, miedo a engordar, miedo a... cualquier cosa que pueda considerarse inofensiva.
Yo tengo miles de esos.
Pero hoy, mientras veía por decimo cuarta vez "Quédate a mi lado" y lloraba con el final, encontre uno nuevo: tengo miedo de morirme antes de que mis hijos crezcan. Si sé, puede sonar una pelotudez con todas las de la ley, y puedo asumirlo, pero para mí sería tremendo haberme imaginado toda la vida de la cabra chica (si yo le contara... xD), y después darme cuenta que el destino me juega chueco y no alcanzo a ver todo lo que quiero ver, desde lo más patético cuando aprende a caminar o a decir su primera palabra baboseada hasta que se gradue de cuarto medio y pase por la tensión de la prueba y termine estudiando lo que quiere o frustrandose, pero conmigo al lado.
Y por eso, mientras me asustaba, pensé inconcientemente en una solución a lo que me apretaba el estómago. Y la encontré.
Y dese hoy, en un cuaderno viejo que tenía guardado para cosas importantes, estoy escribiendo lo que le regalaré a la Amanda cuando nazca si algún día el blogger se muere [dios nos libre! si es que Dios no existe, entonces EUA], o lo que pondré en mi testamento junto con los miles de libros que pretendo tener antes de morir: como vivir ante cada cosa que puede que le pase.
Es decir, quiero dejarle como creo yo que deberia reaccionar ante ciertas cosas si es que yo no puedo estar con ella, como tiene que patear al primer pololo que la aburra, como saber cuando los tipos no valen la pena, como coser una basta sin que se note, como mandar una carta de amor anónima, como vestirse el día que se case, como peinarse en un día importante. Quizás nunca me sirva, quizás nunca lo termine, quizás un día se lo pasare a Amanda y nos reiremos juntas de lo tremendamente desequilibrada que es su madre. Pero al menos, se que sabrá siempre que por exceso de preocupación no me quede atrás nunca. Incluso, me adelante unos cuantos años.

Algún día

Algún día, dejare de ser como soy y haré las cosas que quiero. Como la tipa de la película que vimos juntos, que se iba a Italia en un tour y terminaba casándose allá después de comprarse una casa hermosa y reconstruirla [bajo el sol de Toscana]. Algún día me aburriré de mis límites insanos auto impuestos y estresantes y no me importara un pepino dejar todo botado. Así como ves: todo. Total, nada me importa tanto, y sería bueno que todos se dieran cuenta que yo no estoy ni para velador ni para visitas esporádicas, pues se la inutilidad de mis conceptos de aburrimiento es tal que se que mucha gente se imagina que mi calidad de “poco habladora/aguanto lo que puedo/no te preocupes por mí” seguirá ahí hasta la eternidad. Y no le avisare a nadie, porque no tiene sentido avisarlo. Y me iré. Y nadie me va a detener, no tengo nada tan grande como para retenerme. Y si realmente te importo, vas a saber donde encontrarme, y también vas a entender cada una de estas ridículas reacciones ante las cosas, el porque no digo nada aunque hierva por dentro, el porque no entiendo el te echo de menos mientras voy saliendo… porque yo no soy así, pero sería bueno que lo fuera, así quizás podría entenderte y tendría menos problemas con la sociedad.
Y cuando lo haga, no podrán decir que no se los dije.
Y es que estoy aburrida de dejar todo botado por algo y encontrarme sola porque soy la única que lo hace.

Y es que aunque no lo creas me aburro.

Y no soy una mesa de centro, ni un agente pasivo, ni una Dulcinea enamorada… soy una persona con los mismos puntos de vista que el rest de los mortales pero que ya esta absolutamente ABURRIDA de las concepciones del entorno próximo.

Y les pido disculpas nenes, por tener que leer esto. Estaba preparando otra cosa para el blog, pero esto es necesario por mi sanidad mental. Apenas tenga algo mejor esto ocupara el segundo lugar en la lista de eventos recientes de este blog que ahora retomare, lo prometo. Total, el siempre esta conmigo :) y uds. también.

Besitos.

Luna Nueva

Olor a pimienta en la calle, humo, nubes de colores, mucho frío, las 6 de la tarde, la alameda cortada de lado a lado y tú caminando como perdida por la vida, con tu pañuelo de puntos para parecer guerrillera a la moda y tus ojos rojos debajo de tus lentes empañados. Te seguí con la vista, intentando descifrar si en realidad eras tú la que caminaba delante de mis ojos en frente de la universidad de Chile con la misma cara de hace un par de años, con tu caminar inconfundible y tus hombros hacia dentro para verte más pequeña. Cuando aún no me decidía a arriesgarme a hablarte, te vi parar en un kiosko recién abierto después del apocalipsis a comprar chicle de menta y chocolate, mientras mirabas los collares de una señora que corria para defenderse de la posible turba humana que llegaría cuando los carabineros aparecieran.
Y entonces, me miraste con tus ojos aguados y nerviosos, y me sonreíste.
Y ahí supe que realmente te había encontrado.
Y que me había reencontrado a mi después de mucha confusión. Y así, supe que podría volver a escribir.
Gracias por quitarme este miedo angustiante que guardaba dentro mío, por hacerme ver que en realidad no tenía nada más que hacer que mirar hacia adentro. Que no le puedo tener miedo a lo que más me gusta hacer, mala suerte si a alguien no le gusta.
Muchas gracias, memoria.

Y gracias a uds, por no irse nunca a pesar de la inconstantibilidad de estos últimos meses.
Aquí estoy ;D

Mil besos.

Me deje llevar...

Hace mucho frio aqui, no? Quizas sea demasiado. No me gusta el frio, me estresa, me duelen las manos, se me enfria la nariz, se me ponen los cachetes colorados. Se me pierden los guantes.

Me he enfriado un poco yo tambièn, por eso no he aparecido mucho por aqui. Además, mi vida a cambiado un poco ultimamente, y debo reconocer que escribir aqui me trae recuerdos, que no son malos ni buenos, pero que me alteran un poco y que no me gusta buscar con premeditación.

Cada vez escribo menos y pienso mas, hablo mas y recuerdo menos, leo mas y analizo menos, vivo mas y aprendo menos. Las oposiciones binarias no son lo mio, se me dan vuelta a veces... òr eso hay gente que no esta hecha para vivir en el mundo, porque no mantiene el orden jerarquico de las cosas. Claramente, si alguien desea exterminarlos puede incluime en su lista.

Muchas gracias por los comentarios a naranjo en flor. Son muchas historias pequeñas relacionadas con esa cancion, que redacte durante el verano... proximamente, les mostrare otra de ellas.

La ternura se me ha enfriado un poco, la soledad tuvo una pelea a combos con ella, donde la primera gano por creces y me dejo atontada, media arisca y sobre todo muy cerrada. Pero no se preocupe, estamos trabajando para ud.
Mucha incoherencia, no? prometo algo mejor para pronto, por ahora solo queria retomar el rit mo de mover los dedos. Le ganaremos a la soledad weona :D

beso

Naranjo en flor [2]

[1]

Cuando abrazes a alguna otra cuando bailes un tango, te acordaras de mí. Te dolerán en los brazos ese peso que no será el mío, me extrañaran tus manos acostumbradas a mi cintura que cabia exactamente entre las dos, te costara encontrarte a ti mismo entre las piernas de una otra que no bailará contigo como si se jugara el alma, sino como un baile más. Y te acordarás de mí con ese gusto amargo que te deja lo que dejaste ir, lo que recuperaste y después perdiste, para no verlo más. Esa sensación de no saber donde estoy realmente te va a invadir y no te dejará tranquilo, y te comerán los celos cuando llegues a pensar que estoy bailando con alguien más. Y recordarás cada pedazo de mi, cada tango que bailamos juntos, cada noche que hicimos magia juntos, cada golpe que me diste, cada una de las veces que te engañé diciendote que no te queria solo para ver tu dolor unos minutos, ese que finalmente se transformaba en rabia y para mí en dolor. Y no podrás bailar tranquilo, hasta que suene el tango del naranjo en flor, y pidas otro vodka y te lleves a la cama a la bailarina para evitar escuchar los acordes que tanto te duelen, los dolores de vieja arboleda...

[2]
Ya no pienso en tí, Isabel. Ya no me dueles, ya no me afectas, ya no te recuerdo. Ya no bailo tango, ya no salgo de noche, solo para evitar encontrarte por ahí. S eque te debes estar riendo allá donde estés, bailando tangos celestiales con alguien que si te quiere. Y es que te hice un favor, tu no eras de este mundo; eras tan perfecta que casi parecias irreal, que toda tu femeneidad perdida bailaba con los pies flotando en tacos de aguja que solo te hacian ver mas increiblemente mujer de lo que ya eras. Y yo amaba tu boca roja, tus zapatos de charol y tu vestido negro, pero por sobre todo amaba que me odiaras un poco, que me dieras motivos de pegarte para convencerme a mi mismo que eras mía; aunque al final me di cuenta que con eso solo alejaba mas la posibilidad de que alguna vez pudiera sentirte como algo que pudiera domar. Y es que ya no pienso en ti Isabel, porque siempre estás aquí. Incluso las veces que he querido seguirte y cruzar la linea de los naranjos en flor que tejiste entre nosotros, con un tango muerto que ya no suena sino para que tu lo bailes. Así que no te jactes de nada, que nada de lo que esta dentro mío esta aquí... todo se fue contigo, todo te busca en la frialdad invisible de mi cama apagada sin tus acordes de frialdad....

[3]
Yo la amaba, es cierto. Como ama un pianista de tangueria auna bailarina que no baila la musica sino que la hace, que etsa mas cerca de la perfección que Dios mismo, que es la tentación y la salvación en un cuerpo niveo vestido de cuerina y tacos aguja. Por eso la salvé, porque ese dia vi que el queria matarla, pobre ímbecil que no sabia entender la hermosura de lo imposible, y los seguí para poder robarsela a la muerte. La cuide como nadie, la lleve a medicos para que curaran sus heridas y pudiera ser el ruiseñor que siempre fue... pero el maldito le pego un balazo cerca del centro mismo de la vida, y apesar que esta aquí ya no puede bailar, ni reirse con esa boca de pecado que tiene... pero todavia piensa, y puede mover los ojos cuando le canto un tango. Y el milagro es mio, completamente mio aunque no para mi... pero no importa. Sé que esta viva, porque aun llora cada vez que escucha de mi o de otra persona los primeros versos del hermoso naranjo en flor... y esta viva para mi y por mi, en el mas oscuro sevreto de la vieja arboleda...

Aniversario

¨Amame, y si soy nada, sere una nada con tu belleza en ella refractada
Al fin y al cabo de la nada nacio todo, nada vacía llena toda la urgencia del ser¨

Mi blog partio con esa frase de Ernesto Cardenal. No tenia mucho sentido en un comienzo la verdad, me gusto el de Copano, y tuve los brios de probarme a mi misma que en el fonde me gustaba el exibicionismo y lo hice. Algo piola, empeze subiendo cosas depresivas y cuentos antiguos, y en un momento me di cuenta que todo lo que sentía lo podía volcar aquí porque era mi lugar. Y después empezé a leer los de otros y me fascine, y en un momento no me di cuenta y era algo importantisimo para mi vida poder recibir opiniones de algo que hacía poco, que era mostrar lo que escribía. Y en otro momento fue tan importante que me asusté, además que muchas veces escribo sin pensar, o no pienso lo que escribo, y tuve problemas por eso. Al final termine parando, me aleje por cobarde, por lesa pero sobre todo por remostrarme a mi misma lo importantes que son algunas cosas, las ponga uno en practica o no.
Dos meses de retiro donde pasaron miles de cosas, donde escribi mucho en muchas hojas de papel, donde muchas veces lei lo que muchos escribian peor no quise comentar por respetar ese silencio que tantos respetaron a su vez. Pero todo tiene un final. Hasta el miedo.
Hoy, 26 de Marzo, esta cosa cumple un año. Maripositis transgredio todos los limites posibles, y hoy se convirtio en algo importantisimo para mi vida, casi un amigo más, y además una maquina de ellos. No podía dejar pasar su cumpleaños, aunque no tuviera muy claro que decir en esta fecha, por una cosa de honor. [Además, la inspiración momentanea y la improvisación son la clave del mal escritor]. Y además, por agradecer honestamente a tanta gente, desde mi querida Saori que fue la primera en dejarme algo escrito por estos lados (honores de novata blog), hasta cualquiera que le interese dejar un pedzo de si en este lugar. Muchas gracias, de verdad, por todo lo que le han dado a este querido amigo mio, y de pasadita a mí.
Y obviamente, un merecido primer cumpelaños a Maripositis crónica. :D

28

A veces, sòlo a veces, me pregunto si quizàs serè la ùnica que a veces tiene ganas de correr en contra de la masa del metro en estaciòn de trasbordo sòlo para no sentirse oveja. De tomarme un cafè cuicòn con la plata del almuerzo, de vencer mis miedos un poquito, de avanzar no pa delante sino en diagonal o para otro lado.
En dos meses cambiaron algunas cosas. No muchas, es cierto, soi una persona de procesos lentos. Pero a veces me pregunto si realmente te sentiras como me siento yo, si pensaras en mi como yo pensaba en ti en el metro, en la micro, en la clase, en el dentista, mientras leia; o si solo soi yo a la que todavia le qiedan y le duran estos sintomas raros de enamoramiento quinceañero.
Y es que sè que estàs cansado, yo tambièn lo estoy. Que los dìas se alargan, las pruebas no se cambìan y nos debemos dos meses todavìa, de puestas de sol, tardes con helados y noches de televisiòn. Que no se si la soluciòn sea irme a España realmente, porque no se cuanto habràn cambiado las cosas cuando vuelva. Un semestre no es poco tiempo, mas todavia si se trata de un semestre de clases donde los abrazos y las palabras de aliento con aliento en el oido se hacen tremendamente necesarias.
Podrìa decirte una serie de estùpideces cursis, que soi adicta a tus besos, que a veces me siento mal caminando por la calle sola porque o tengo a quièn darle la mano. Que te extraño a diario, en todo lo que hago y no estàs, pero que me gusta un poco que no estès porque asì me doi cuenta cuando estàs que todo es màs lindo, y que me siento mejor porque no es siempre entonces cuando es es mejor. Pero lo ùnico que puedo decirte ahora, es lo que decia la querida Teresa Calderòn en un poema perdido: Cuidate de mi, maldito, porque te amo.
Bienvenido a casa, otra vez. Al lugar que te creè, donde casi todo va dedicado e influenciado por tu paso silencioso por el mundo, que para mi es el ritmo de mi conciencia y de mis recuerdos. Despuès de 28 meses, ni yo entiendo porque seguimos igual de tarados. Pero a quièn le importa... felìz 22, Hernàn.


pd: si, volvi... ;:D

y eso...

Queridos, por razones de fuerza mayor he decidido desparecer un poco de el mudno blog. No me despido, se que no podría, seguramente volvere cuando pueda y deba hacerlo. Muchas gracias, de ante mano, por haber leido tanta lesera, haberme ayudado y haberme dejado conocerlos.
Hasta alguna pronta vuelta, donde la mariposa vuelva a batir las alas.... muchos besos.

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